La sentencia de 15 años contra Valentina Made de la Rosa, alias Miosotis, y de cinco años contra Luciano Luis Batista, conocido como Chano o Chano Batista, por trata de personas con fines de explotación sexual en perjuicio de una adolescente de 15 años, deja en evidencia un hecho grave: la vulnerabilidad de la menor fue aprovechada para obtener beneficios económicos hasta que el caso llegó a los tribunales del Distrito Nacional.
El Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional emitió la condena luego de que el Ministerio Público aportara pruebas testimoniales, documentales, periciales y digitales. La investigación, encabezada por la fiscal Yonoris Suero de la Cruz, estableció que la víctima fue captada y mantenida en una condición de vulnerabilidad para ser utilizada con fines de explotación sexual, mientras los condenados ejercían control sobre la adolescente.
En el expediente fueron incorporados informes psicológicos forenses, certificaciones médicas, entrevistas especializadas, testimonios, registros de llamadas telefónicas, conversaciones electrónicas y análisis del Inacif. La decisión cierra esta fase judicial, pero también vuelve a encender la alerta sobre el costo social de estos delitos y la necesidad de fiscalización permanente para que la respuesta institucional no se limite a castigar cuando el daño ya se ha consumado.
