La cotización del euro llegó este miércoles a rozar los 1,1680 dólares, su nivel más alto desde junio, después de que el Tesoro de Estados Unidos comunicara que al menos duplicará las recompras de bonos con vencimiento entre 10 y 30 años. A las 15:15 GMT, la moneda única se intercambiaba a 1,1664 dólares, frente a los 1,1585 dólares del día anterior, y el Banco Central Europeo fijó el cambio de referencia en 1,1605 dólares.
Ese avance coincidió con un retroceso de la rentabilidad de la deuda estadounidense a largo plazo: el bono del Tesoro a 30 años se situó en el 5,20 %, desde el 5,30 % del martes, su máximo desde 2007. Paralelamente, el mercado rebajó las expectativas de una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre, a la espera de las actas de su reunión de finales de julio, cuando mantuvo las tasas entre el 3,5 y el 3,75 %.
Aun así, el tirón del euro no disipa la presión de fondo sobre los hogares y la actividad. El encarecimiento del petróleo y el temor a la inflación han elevado la rentabilidad de la deuda soberana, mientras que en la zona euro la inflación subió en julio al 2,9 % interanual por el aumento del coste de la energía y la subyacente avanzó al 2,5 %. Alemania colocó deuda a diez años con una rentabilidad media del 3,26 %. Según el analista de ING Chris Turner, la apreciación del euro quedará limitada por los altos precios del gas natural europeo y por la expectativa en torno a las actas de la Fed, un contraste que mantiene el foco sobre el coste real de la energía y la necesidad de vigilar sus efectos en precios y financiación.
