El efecto de la sequía vinculada al fenómeno El Niño ya se hace notar en una de las principales fuentes de abastecimiento de la capital: el río Haina. En la toma Haina-Manoguayabo de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd), el caudal ha bajado hasta el punto de que el agua no consigue atravesar el dique del área, una señal directa del estrés que afronta el servicio para miles de usuarios del Gran Santo Domingo.
En un recorrido por la zona se vieron piedras descubiertas en varios tramos del cauce y una corriente débil, además de una tonalidad verdosa en el agua asociada a la proliferación de microalgas por la ausencia de lluvias. La propia Caasd indicó que el sistema Haina-Manoguayabo, con capacidad para producir 91 millones de galones al día, apenas generaba 21 millones el domingo. El acueducto Isabela, que debe producir 9 millones, solo generaba 3 millones, mientras Isa-Mana y Duey registran reducciones de más de un 60 %.
El panorama vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los servicios básicos en la capital y el contraste entre la gestión pública y la realidad que afrontan los hogares cuando falla el suministro. Con sectores de Los Alcarrizos, Pedro Brand y parte del Distrito Nacional afectados para recibir agua potable, la situación abre espacio a mayor fiscalización sobre la capacidad de respuesta de las autoridades locales y nacionales ante un problema que impacta de forma directa la vida cotidiana y el costo de acceso a un servicio esencial.
