El acto por la Restauración de la República volvió a poner en primer plano una demanda de vigilancia sobre el discurso público en torno a la nación. Durante la conmemoración de la Batalla del 6 de septiembre en Santiago, el presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe, sostuvo que ese episodio confirma el valor de la unidad de los dominicanos para alcanzar grandes conquistas en la construcción de un mejor país.
En sus palabras centrales, Uribe presentó la gesta restauradora como una respuesta a la traición política y a la anexión al imperio español, y afirmó que ese espíritu nacionalista debe marcar el comportamiento colectivo con «celo y racionalidad», en defensa de la soberanía, la autodeterminación, la integridad territorial, demográfica y la identidad nacional. El señalamiento introduce un contraste inevitable entre la apelación simbólica a la unidad y la obligación permanente de resguardar, más allá de los actos oficiales, esos mismos atributos institucionales que dijo fueron recuperados. Uribe recordó además que fueron varios días de combate intenso que convirtieron a Santiago en «una epopeya de fuego literalmente hablando», hasta el desalojo del ejército imperial español y la instalación, el 14 de septiembre, de la nueva capital revolucionaria.
La evocación del costo de aquella batalla refuerza el peso de una advertencia histórica: la unidad invocada en los discursos solo conserva sentido público si se acompaña de vigilancia y responsabilidad en la defensa concreta de la República.
