La violencia que se ha intensificado en el país, visible en homicidios, feminicidios y enfrentamientos entre presuntos delincuentes y agentes policiales, volvió a poner bajo presión a las autoridades después de que líderes religiosos y políticos exigieran métodos integrales para enfrentar una situación que continúa afectando a las comunidades.
En la décima edición del Desayuno Nacional de Oración 2026, realizada este jueves en el Hotel El Embajador, en el Distrito Nacional, varios pastores abordaron los hechos recientes y advirtieron que la respuesta no puede quedarse en el simple análisis de estadísticas. El pastor y presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (Codue), Feliciano Lacen Custodio, afirmó que el problema debe atacarse desde la raíz y señaló que, aunque la pena de muerte se plantea como una alternativa para reducir la violencia, no es suficiente para resolverla.
Lacen Custodio reiteró que la salida requiere una intervención más amplia, con conversatorios e integración de comunidades, campos, municipios y barrios, junto con familias, juntas de vecinos, iglesias, sociedad civil, empresarios y sindicatos. Ese planteamiento refuerza la señal de alerta institucional y social frente a una violencia que, según lo expresado en la actividad, exige vigilancia, coordinación y resultados concretos para evitar que el deterioro siga recayendo sobre la ciudadanía.
