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Giovanny Cruz Durán entra al Pabellón de la Fama de Espaillat en un acto de amplio protocolo en Moca

octubre 27, 2026 · Redactor
Giovanny Cruz Durán entra al Pabellón de la Fama de Espaillat en un acto de amplio protocolo en Moca
Foto: acento.com.do

La provincia reconoció al escritor y director teatral en el Teatro Don Bosco; con una ceremonia que reunió a figuras de distintos ámbitos y reavivó la discusión entre el simbolismo de los homenajes y las prioridades públicas.

En una ceremonia celebrada el domingo 25 de octubre en el Teatro Don Bosco de Moca, la provincia Espaillat declaró inmortal al escritor y director teatral Giovanny Cruz Durán e incluyó su nombre en el Pabellón de la Fama provincial. El acto fue presidido por Milton Ray Guevara como presidente de honor y por Marcelino Guzmán al frente del Comité Permanente del Pabellón de la Fama, junto con Eduardo García Michel, Carlos Salcedo, Rafael Castillo Noble, Nelfa Ferreras, Luis F. Gutiérrez, José Rafael Vargas, Olga Espaillat, Dorka Balcácer, Luis Alberto Cruceta y Luis Quezada Pérez. El Mayor General Andrés Cruz Cruz se desempeñó como edecán del nuevo inmortal.

La jornada, descrita como emotiva y de riguroso ceremonial, contó además con la participación de José Antonio Rodríguez. En las ponderaciones se destacaron las credenciales de Cruz Durán como dramaturgo, poeta, narrador, ensayista, guionista, director teatral, actor y académico de la Lengua. También se recordó que ha obtenido en dos ocasiones el Premio Nacional de Dramaturgia, así como el Premio Nacional de Cuentos, el Premio de Novela de la Editorial Santuario y el Premio Casa del Escritor Dominicano, además de otros reconocimientos por su labor como actor y director teatral.

Su proyección internacional, con obras montadas en ciudades como Moscú, San Petersburgo, Nueva York, Boston, París, Chicago, Madrid y Barcelona, entre otras, dio sustento cultural a la distinción. Al tomar la palabra, Cruz Durán se definió como «un mocano radical y comprometido». Sin embargo, el despliegue institucional y protocolar del homenaje también deja abierta una lectura de fiscalización sobre el uso del espacio público y las prioridades de gestión: mientras se multiplican los actos de reconocimiento, persiste la exigencia ciudadana de que el protagonismo oficial no se agote en ceremonias, sino que se traduzca en resultados verificables más allá del simbolismo.