El asesinato de Esmeralda Moronta de los Santos, de 33 años, en el sector Alma Rosa, en Santo Domingo Este, volvió a poner en escrutinio la capacidad de respuesta institucional ante denuncias de violencia. La víctima fue atacada a tiros por su expareja, Omar Tejeda Guzmán, de 48 años, en un colmado donde intentó resguardarse la tarde del pasado miércoles, horas después de haber ido a denunciarlo.
De acuerdo con el propio Ministerio Público, Moronta de los Santos, madre de dos niños de 10 y 3 años, acudió ese mismo día a la Unidad Integral de Atención a la Violencia de Género de la calle Puerto Rico, acompañada de una amiga, en busca de auxilio. La procuradora general, Yeni Berenice Reynoso, lamentó el crimen y dispuso una investigación exhaustiva para establecer si la unidad agotó de forma rigurosa los protocolos de protección correspondientes luego de recibir la denuncia.
La revisión oficial procura determinar si hubo omisiones en la actuación institucional previa al feminicidio y establecer responsabilidades no solo sobre el autor material, sino también sobre cualquier posible falla en los mecanismos de seguridad y asistencia que debieron proteger la vida de la víctima. El caso, que ha generado consternación, deja abierta una exigencia central de rendición de cuentas sobre la eficacia real de la protección ofrecida cuando una mujer acude a denunciar violencia.
