Estados Unidos presentó una acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro y volvió a poner en primer plano uno de los expedientes más sensibles entre Washington y La Habana, además de un caso que durante décadas siguió asociado a reclamos de justicia pendientes. El anuncio lo hizo en Miami, frente a la Freedom Tower, el fiscal general interino estadounidense, Todd Blanche.
De acuerdo con el Departamento de Justicia, Castro enfrenta cargos por conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, homicidio y destrucción de aeronaves, por el derribo el 24 de febrero de 1996 de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate. Según investigaciones posteriores de organismos internacionales, las aeronaves fueron abatidas por un caza MiG-29 de la Fuerza Aérea Cubana mientras realizaban una misión sobre aguas internacionales.
Años más tarde, la Organización de Aviación Civil Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyeron que el hecho ocurrió en espacio aéreo internacional y que Cuba no aplicó los protocolos habituales de interceptación. Las víctimas fueron Armando Alejandre, Carlos Alberto Costa, Mario Manuel de la Peña y Pablo Morales. La decisión anunciada en Estados Unidos fue recibida con aplausos por exiliados cubanos en Miami y retoma una exigencia sostenida por familiares y legisladores cubanoamericanos: que un episodio con cuatro muertos no quedara sin consecuencias judiciales.
