Una seguidilla de ejecuciones ocurrida en un lapso inferior a 12 horas entre Santiago y Jarabacoa dejó cuatro personas muertas y volvió a poner bajo la lupa la respuesta frente a la violencia asociada al narcotráfico en la región del Cibao. Según informó este jueves la Policía Nacional, los asesinatos se desprendieron de una disputa territorial por el control y distribución de sustancias controladas.
Todo empezó con el asesinato a tiros de Margarita Díaz García, alias «la China», ocurrido el martes 19 de mayo, a la 1:00 de la madrugada, en el sector La Yagüita de Pastor, en Santiago. Conforme a las autoridades, Díaz García y su concubino, Roberto Hans Sánchez Tejada, alias «el Flaco», figuraban con reportes policiales vinculados a la venta de narcóticos y sostenían una fuerte pugna por el control de puntos de distribución con una banda rival. Horas después, a las 4:00 de la madrugada del mismo martes, aparecieron en unos matorrales de la carretera Federico Basilis, en el sector La Virgen de Jarabacoa, los cuerpos de Natanael Peña, alias «el Cha», y de un hombre apodado «la Rata», ambos con múltiples impactos de bala.
La investigación de la Dicrim y el Ministerio Público señala un ajuste de cuentas de la banda encabezada por «la Pólvora». Aun así, la propia Policía admite que todavía no está claro por qué dos de los hombres que mataron a «la China» también fueron ejecutados por sus compañeros luego de cumplir con el encargo. El análisis comparativo de la Policía Científica determinó una coincidencia absoluta en el uso de las mismas armas en la escena de Santiago y en el doble homicidio de Jarabacoa, un dato que refuerza la conexión entre los hechos y, a la vez, deja abiertas preguntas sobre el alcance de esta estructura criminal y su capacidad de operar con violencia extrema.
