El especialista en asuntos ambientales Osiris de León advirtió que construcciones gubernamentales ponen en peligro vidas humanas al asentarse dentro de cauces secos de ríos, una práctica que, según planteó, deja a la población expuesta ante crecidas generadas por eventos hidrometeorológicos extremos. Su señalamiento reabre el debate sobre la responsabilidad de las autoridades en obras públicas levantadas en áreas vulnerables.
Al explicar su oposición a edificaciones estatales y particulares en esos trechos, De León sostuvo que los cauces existen para conducir las crecidas máximas y no para ser habitados. En ese contexto, recordó que en abril más de 300 personas que vivían a orillas del río Mocoa, en Colombia, murieron arrastradas por una repentina crecida, pese a que el riesgo había sido advertido durante años por expertos en clima e inundaciones.
El geólogo lamentó que, aun con advertencias previas, autoridades y ciudadanos sigan desafiando a la naturaleza y construyendo en zonas de peligro, con pérdidas de vidas y propiedades. También citó la tragedia de la Mesopotamia, en San Juan de la Maguana, que dejó 185 muertes durante el paso del huracán Georges, como recordatorio de los costos de ignorar alertas técnicas y de la necesidad de mayor vigilancia sobre decisiones públicas que comprometen la seguridad ciudadana.
