La decisión del juez Rigoberto Sena, de la Oficina de Servicios de Atención Permanente del Distrito Nacional, de imponer presentación periódica y una garantía económica de RD$300,000 al comunicador Jhossan Capell reactivó la atención sobre un episodio que volvió a golpear a familiares vinculados al caso Jet Set. Capell está acusado de agredir a José Luis Custodio, padre de una de las víctimas del colapso registrado en el centro nocturno.
El hecho, ocurrido en el contexto del proceso judicial, quedó registrado en varios videos y fue presenciado por múltiples personas. La acusación se sustenta en una presunta violación al artículo 309 del Código Penal Dominicano, que tipifica los golpes y heridas voluntarias. El caso vuelve a poner el foco en la necesidad de vigilancia institucional dentro y alrededor de un expediente que ya había generado conmoción pública.
Antes del conocimiento de las medidas, Capell se presentó de manera voluntaria ante el Ministerio Público acompañado de su equipo legal y había ofrecido disculpas públicas en reiteradas ocasiones. Sin embargo, el incidente se produjo después de que manifestara públicamente su respaldo a los hermanos Espaillat, con declaraciones que provocaron reacciones entre familiares y víctimas. En medio de esa discusión, presuntamente abofeteó a uno de los presentes y fue expulsado del Palacio de Justicia por agentes de la Policía de Protección Judicial, en un episodio que refuerza el contraste entre el discurso público alrededor del caso y la tensión real que sigue afectando a quienes reclaman justicia.
