El contraperitaje realizado por expertos contratados por los hermanos Antonio y Maribel Espaillat concluyó que el colapso del techo del Jet Set Club no fue causado por una sobrecarga ni por un aumento repentino de peso, sino por “un deterioro progresivo gradual e interno de la estructura combinado con defectos ocultos de construcción”. El informe, elaborado por la firma internacional Exponent Inc., sostiene además que esos factores redujeron gradualmente la resistencia de la estructura y que no podían detectarse mediante simple observación visual.
La evaluación también descarta, a partir de los videos disponibles, evidencia de una explosión dentro del edificio antes del desplome, aunque el documento mantiene abierta esa hipótesis. Las imágenes revisadas, según los expertos, muestran personas y puertas siendo empujadas por una ráfaga de aire provocada por el movimiento repentino del techo al colapsar. No obstante, el propio informe advierte que la mayoría de las grabaciones observadas tenían aproximadamente dos minutos faltantes alrededor del momento del colapso, lo que deja zonas críticas todavía bajo revisión.
Más allá de la causa estructural, el documento cuestiona el manejo inicial de la escena por parte de las autoridades al señalar que la evidencia “no fue adecuadamente documentada ni preservada”. También indica que los escombros fueron removidos de manera apresurada y trasladados a la Feria Ganadera sin un sistema de rastreo o documentación, una actuación que, según los especialistas, dificultó determinar la ubicación original de muchos elementos estructurales y afectó parte de los análisis técnicos posteriores. El informe agrega que tampoco se evaluó correctamente el estado previo de la estructura.
