República Dominicana continúa bajo el impacto del arancel del 10 % impuesto por Estados Unidos a sus exportaciones, en un escenario donde Washington ya recaudó más de US$ 440 millones en un año por gravámenes aplicados a productos dominicanos. En paralelo, la Corte Suprema de Estados Unidos determinó que esos aranceles excedieron las competencias de Donald Trump y ordenó la devolución de US$ 166,000 millones pagados por importadores.
Pese a ese contexto, el Gobierno informó que sigue en conversaciones con autoridades estadounidenses y que en mayo enviará una misión a Washington. El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que el país no encaja en el argumento principal utilizado para justificar la medida, al señalar que la balanza comercial favorece a la economía estadounidense. “Nosotros no cumplimos con el principal argumento que él usa para poner aranceles, que es que Estados Unidos tenga un déficit. En el caso nuestro tiene un gran superávit”, expresó.
Díaz indicó que el ministro de Industria y Comercio, Eduardo Sanz Lovatón, se reunirá con el representante comercial estadounidense como parte de las gestiones diplomáticas y comerciales. Según explicó, las autoridades buscan responder a preocupaciones planteadas por empresas estadounidenses sobre aspectos del comercio bilateral, aunque sostuvo que no todos esos señalamientos son compartidos por el país. Mientras las negociaciones continúan, se mantiene abierto el reto de explicar por qué, aun cuando el propio Gobierno asegura que República Dominicana no encaja en la justificación de los aranceles, las exportaciones nacionales siguen asumiendo mayores costos para entrar a su principal mercado.
