San Francisco de Macorís.- En la celebración del Jueves Corpus, el obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, Monseñor Alfredo De la Cruz Baldera, dedicó su homilía a advertir sobre el deterioro del tejido social y la urgencia de recuperar la unidad ante una realidad marcada por cansancio, incertidumbre, dolor y soledad. Con el título «El Pan que nos hace una sola carne y un solo espíritu», el prelado llamó a la feligresía y a la sociedad a reencontrarse con la comunión.
A partir de los textos bíblicos de la solemnidad, De la Cruz Baldera afirmó que el ser humano de hoy no solo lidia con carencias materiales, sino también con una «hambre voraz de sentido, de consuelo y de amor eterno». En esa línea, describió como rasgos de la experiencia actual el desgaste cotidiano, las pérdidas familiares y una soledad que, señaló, también alcanza a la sociedad dominicana.
Al meditar sobre la Eucaristía, sostuvo que este sacramento ofrece una respuesta frente a la fragmentación social. «La Eucaristía es el antídoto contra la división, contra la indiferencia y contra el egoísmo que hoy fractura tanto nuestra sociedad. Quien comulga con Cristo no puede permanecer ajeno al dolor de su hermano». Su mensaje colocó en el centro una preocupación de fondo: la persistencia de una sociedad golpeada por la desconexión humana y la necesidad de no normalizar ese deterioro.
