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Perú afronta la segunda vuelta con vigilancia reforzada tras fallos logísticos y un electorado desencantado

junio 6, 2026 · Redactor
Perú afronta la segunda vuelta con vigilancia reforzada tras fallos logísticos y un electorado desencantado
Foto: www.elcaribe.com.do

Más de 27 millones de votantes escogerán entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en una jornada observada de cerca por los problemas de la primera vuelta y por el peso del voto blanco; nulo e indeciso

Lima, 6 jun (EFE).- Este domingo, Perú celebrará la segunda vuelta electoral con más de 27 millones de votantes llamados a escoger entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, en unos comicios que estarán bajo estrecha observación tras los fallos logísticos registrados en la primera ronda del 12 de abril. Aunque esas incidencias alcanzaron al 0,65 % de los locales del país, los retrasos en varios centros de Lima avivaron cuestionamientos y reforzaron la demanda de vigilancia sobre la organización electoral.

El balotaje enfrenta a dos candidaturas de perfiles opuestos, pero llega también en un clima de desgaste político. Fujimori ganó la primera vuelta con el 17,19 % de los votos válidos y Sánchez quedó segundo con el 12 %, mientras que Rafael López Aliaga terminó a solo 21.000 sufragios del segundo lugar y denunció sin pruebas sólidas un fraude en su contra. A ello se suma que en la primera vuelta hubo unos 3,4 millones de votos blancos y nulos, una cifra superior a la obtenida por cualquier otro candidato, y que en la semana de los comicios alrededor de un 13 % de los encuestados dijo que votaría en blanco, mientras un 7 % seguía indeciso.

La jornada también pondrá a prueba la capacidad institucional en un escenario de alta fragmentación. Se trata de la cuarta candidatura presidencial de Fujimori, derrotada en sus tres intentos anteriores, mientras que Sánchez se presenta como heredero político de Pedro Castillo, del que fue ministro durante los 16 meses de mandato. Con sondeos que antes de la veda apuntaban a un empate técnico, la elección se perfila no solo como una disputa entre dos posturas, sino como un examen a la confianza ciudadana en el sistema electoral y en la respuesta de las autoridades ante las fallas ya expuestas.