Un sistema de inteligencia artificial creado por investigadores de la Universidad Macquarie, en Australia, consiguió detectar fauna marina traficada ilegalmente en equipajes y paquetes con una efectividad general del 92 %, a partir de escáneres de tomografía computarizada que ya están en funcionamiento en numerosos aeropuertos del mundo. El hallazgo vuelve a centrar la atención sobre una amenaza que mueve miles de millones de dólares al año y que afecta a especies vulnerables mientras los controles afrontan nuevas exigencias.
La herramienta se diseñó para identificar tres de los productos marinos más comercializados en el mercado ilegal: aletas de tiburón, caballitos de mar y pepinos de mar. De acuerdo con los investigadores, este comercio ilícito acelera el deterioro de poblaciones ya frágiles, aumenta el riesgo de extinción y favorece la aparición de especies invasoras en nuevos ecosistemas, con un impacto directo sobre la biodiversidad oceánica.
Para entrenar el sistema, los científicos hicieron 298 escaneos con muestras reales, muchas de ellas procedentes de decomisos relacionados con el tráfico de vida silvestre. Los ejemplares fueron escondidos entre ropa, dentro de latas metálicas y en juguetes infantiles para reproducir condiciones reales de contrabando. El avance tecnológico demuestra que ya existen herramientas para reforzar la fiscalización, pero también deja en evidencia la dimensión de un problema que sigue encontrando rutas y métodos para evadir la vigilancia.
