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En La Habana, dos madres separadas por cinco kilómetros reflejan la desigualdad de la crisis cubana

mayo 10, 2026 · Redactor
En La Habana, dos madres separadas por cinco kilómetros reflejan la desigualdad de la crisis cubana: en contexto
Foto: hoy.com.do

Los apagones, las fallas de agua y el hacinamiento dibujan una brecha diaria que golpea a madres y niños en La Habana

Dos madres cubanas que residen a solo cinco kilómetros de distancia en La Habana muestran el impacto desigual de la crisis energética y de vivienda en la vida cotidiana. En un extremo, Dania Leiva, de 35 años y vecina del Vedado, afirma que en su casa el agua y el gas para cocinar no suelen fallar con demasiada frecuencia, y que dispone de una moto eléctrica que puede recargar. Pese a ello, admite que “sí sufrimos los apagones” y cuenta que pasó cuatro horas seguidas sin energía durante la madrugada, y que al regresar del trabajo volvió a encontrarse sin luz.

Esa inestabilidad también complica tareas básicas de cuidado. Cuando el edificio se queda sin corriente, Leiva debe subir más de 10 pisos por las escaleras con su hijo de cuatro años, después de recogerlo en una guardería infantil estatal. Su caso, presentado como uno de los más favorecidos dentro de la capital, pone de relieve hasta qué punto los cortes eléctricos y las fallas en servicios esenciales forman ya parte de la rutina incluso para quienes viven en mejores condiciones.

La otra cara es mucho más dura: hogares sin agua y sin una vivienda digna, donde la vida doméstica convive en pocos metros cuadrados incluso con la crianza de cerdos. Frente a ese contraste, la crisis que Cuba sufre desde mediados de 2024 deja de ser una discusión abstracta y se convierte en una carga diaria para las familias. El panorama descrito por expertos como una “policrisis” refuerza la alerta sobre el deterioro de los servicios básicos y sobre el peso que esa situación impone en la crianza y en la vida cotidiana.