La muerte de Darlin Enmanuel Mercado Reyes durante un operativo policial en La Cañada de Guajimía, en Herrera, volvió a poner bajo escrutinio una reforma policial que aún no se traduce en garantías básicas para la ciudadanía. Para el senador por Santo Domingo, Antonio Taveras Guzmán, el episodio confirma que las transformaciones aplicadas hasta ahora no han bastado frente a prácticas de violencia, abuso de poder y corrupción dentro de la Policía Nacional.
Taveras expresó en un comunicado su solidaridad con la familia del joven y advirtió que el país no puede acostumbrarse a que ciudadanos pierdan la vida en intervenciones policiales. “Darlin era un joven trabajador que, junto a su padre y su hermano, se ganaba la vida con esfuerzo y dignidad. No era un delincuente, no estaba armado y no merecía morir de esa manera”, afirmó.
El legislador agregó que la crisis de la institución no se corrige con “simples parches” ni con reformas superficiales, sino con cambios estructurales capaces de enfrentar las raíces culturales de la violencia. Su planteamiento eleva la presión sobre el debate institucional y sobre la capacidad del Congreso de exigir resultados concretos, más allá de anuncios, mientras sectores de la sociedad civil reclaman justicia y garantías de no repetición.
Taveras también planteó la necesidad de una Policía más profesional, sometida a mecanismos efectivos de supervisión y rendición de cuentas, y con una actuación apegada a los derechos humanos. Asimismo, respaldó a los residentes de Guajimía, que han pedido justicia por la muerte del joven.
El caso es investigado por el Ministerio Público, que anunció que solicitará prisión preventiva contra el cabo José Francisco Moreta Heredia por homicidio voluntario. La muerte de Mercado Reyes, captada en un video difundido ampliamente en redes sociales, desató una fuerte reacción pública y dejó otra vez a la vista el costo social de una crisis institucional que sigue desbordando el relato oficial de reforma.
