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El calor vacía las casas y llena los parques de Santo Domingo

julio 6, 2026 · Redactor
El calor vacía las casas y llena los parques de Santo Domingo
Foto: hoy.com.do

Expertos advierten sobre golpes de calor en niños; adultos mayores y mascotas, mientras ciudadanos buscan alivio fuera de sus hogares y enfrentan apagones en la madrugada.

Santo Domingo vive una ola de calor que no solo ha puesto a la gente en los parques: también deja al descubierto el desgaste de una vida urbana en la que muchos deben salir de casa para encontrar un respiro. Con temperaturas de entre 31°C y 34°C y una sensación térmica agravada por la entrada de polvo del Sahara, la sombra de los árboles y la brisa del Malecón aparecen como el único refugio posible.

Este domingo 5 de julio, espacios como el Mirador Sur, el Jardín Botánico Nacional, Plaza Güibia, el Eugenio María de Hostos, Las Canquiñas y Cristo Park, además de áreas verdes de Santo Domingo Norte y Santo Domingo Este, acogían a personas que intentaban mitigar el calor extremo. La escena refleja un contraste cada vez más notorio entre el discurso de ciudad habitable y la realidad de capitaleños que terminan improvisando alivio en lugares públicos.

Los expertos recuerdan que niños, adultos mayores y mascotas figuran entre los más vulnerables a los golpes de calor, una advertencia que pone el foco sobre la necesidad de vigilancia y de una respuesta efectiva ante un ambiente descrito como muy caluroso y brumoso en buena parte del país. Así, lo que parecía una postal dominical pasa a leerse como una señal del costo social de la situación.

Joel Amado Espinal, que trabaja en Uber-motor, dijo que durante el verano suele esperar servicios desde áreas verdes. Residente en El Almirante, en Santo Domingo Este, contó además una dificultad que agrava el panorama: “Se suele ir la energía en la madrugada. Cuando eso sucede, saco un colchón al balcón y duermo ahí”. Su testimonio resume cómo el calor extremo termina cruzándose con carencias básicas y obliga a la gente a resolver por su cuenta.

Más que una escena de ocio, la búsqueda de alivio en los parques deja una alerta institucional: cuando el descanso, la salud y hasta el sueño dependen de escapar del encierro o de soportar interrupciones eléctricas, la discusión ya no es solo sobre el clima, sino sobre gestión, prioridades urbanas y rendición de cuentas frente a una ciudadanía que carga con el peso diario de la realidad.