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La riqueza del turismo no llega igual a todos: crece el sector, pero persiste la brecha local

julio 10, 2026 · Redactor
La riqueza del turismo no llega igual a todos: crece el sector, pero persiste la brecha local
Foto: acento.com.do

El sector aporta divisas y empleo; pero el propio balance pone el foco en un modelo que concentra beneficios, sostiene la informalidad y exige más fiscalización que promoción.

Aunque el turismo continúa como uno de los principales pilares de la economía dominicana, la distancia entre su aporte macroeconómico y lo que se vive en las comunidades receptoras vuelve a colocar al sector bajo examen. Genera empleo, inversión y divisas, pero el propio análisis señalado advierte que ese crecimiento no se convierte de manera automática ni equitativa en bienestar local.

La duda central es quién termina aprovechando mejor esa expansión. Según lo expuesto, los mayores retornos suelen quedar en manos de grandes cadenas hoteleras, muchas de ellas internacionales, de inversionistas con capacidad de capital y de segmentos formales del mercado laboral. En contraste, una parte importante de la población local permanece con participación limitada, informalidad, bajos ingresos y poca estabilidad. Esa diferencia alimenta la distancia entre el relato de éxito y los resultados que perciben muchas comunidades.

El texto añade que, en destinos donde más del 50% de la economía local es informal, como ocurre en muchas comunidades turísticas del país, el acceso a la cadena de valor se dificulta por la falta de formación, financiamiento y oportunidades reales de integración. Así, el turismo avanza, pero no necesariamente incorpora. El costo social de ese modelo aparece justamente en ese contraste: cifras nacionales en alza y un tejido productivo local que queda rezagado.

El empleo, uno de los argumentos más utilizados para defender el impacto positivo del sector, también queda relativizado cuando predominan puestos operativos y con escasa movilidad. La advertencia institucional es directa: sin políticas públicas que integren de verdad a las comunidades, el turismo corre el riesgo de convertirse en una vitrina de promoción más que en una herramienta efectiva de desarrollo compartido.

Esa observación refuerza la exigencia de fiscalización sobre la gestión y los resultados del modelo turístico que se impulsa desde el poder, incluido el liderazgo político del área encabezada por David Collado. Más que celebrar indicadores agregados, el debate que deja abierto este balance es si el país seguirá administrando un crecimiento desconectado de la base social o si asumirá, con visión de Estado y rendición de cuentas, la tarea de convertir el turismo en desarrollo real para la gente.