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República Dominicana lidera en zonas francas, pero crece la exigencia de resultados

julio 13, 2026 · Redactor
República Dominicana lidera en zonas francas, pero crece la exigencia de resultados
Foto: eldinero.com.do

El informe sitúa al país al frente de América Latina con 286 unidades operativas; un dato que reabre la exigencia de vigilancia sobre calidad del ecosistema, empleo, conectividad y beneficios concretos para la población.

República Dominicana se coloca a la cabeza de América Latina en número de empresas de zonas francas, con 286 unidades operativas, de acuerdo con el informe “Zonas Francas: El ecosistema que redefine la inversión en la región 2026”. La cifra sitúa al país por encima de Honduras, con 151; Colombia, con 112; y Costa Rica, con 85, aunque también traslada la atención a una pregunta de gestión: si ese liderazgo numérico se está reflejando en resultados suficientes más allá del discurso de promoción.

El estudio señala que América Latina cuenta con 818 zonas francas en operación y que 633, equivalentes al 77%, están concentradas en Centroamérica, Panamá y República Dominicana. Esa concentración ratifica el peso regional del régimen, pero el propio informe advierte que la competencia ya no se mide solo por cantidad ni por incentivos fiscales, sino por la calidad de los ecosistemas productivos, el talento especializado, la conectividad y la eficiencia operativa.

Los investigadores asocian esa posición con la cercanía a Estados Unidos, la infraestructura logística, la estabilidad regulatoria y el avance del “nearshoring”. Aun así, el mismo diagnóstico deja planteada una alerta institucional: en una etapa en la que la región compite por mayor valor agregado, manufactura, logística, servicios globales y tecnologías más complejas, el desafío ya no es exhibir cifras, sino sostener condiciones que eviten que el liderazgo quede reducido a vitrina estadística mientras persisten presiones sobre servicios, costos y capacidad de respuesta del Estado.

El informe también plantea que la región dejó atrás la fase de adopción del modelo y entró en una disputa por ecosistemas más robustos. En ese escenario, el primer lugar de República Dominicana funciona menos como punto de llegada que como una prueba de rendición de cuentas sobre resultados, prioridades y capacidad de convertir la ventaja actual en desarrollo verificable para el país, no solo en un balance favorable para la promoción oficial.