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La caída eléctrica en Cuba vuelve a poner el foco en el costo social de la crisis y en la presión de EE.UU.

julio 16, 2026 · Redactor
La caída eléctrica en Cuba vuelve a poner el foco en el costo social de la crisis y en la presión de EE.UU.
Foto: www.elcaribe.com.do

La quinta caída del sistema eléctrico en 2026 reabre el contraste entre sanciones; crisis energética y la falta de respuestas que termina pagando la población.

La quinta caída del Sistema Eléctrico Nacional en Cuba en lo que va de 2026, y la tercera en apenas una semana, volvió a evidenciar el costo social de una crisis que golpea de lleno a miles de familias, hospitales y alimentos, en medio de una escalada de presión de Estados Unidos sobre la isla.

El Gobierno cubano atribuyó el colapso a un escenario de “máxima asfixia” económica y energética. El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, aseguró en redes sociales que Washington “condena al pueblo” y que a sus autoridades “no les importa el sufrimiento de miles de familias”, al referirse al impacto sobre “cientos de hospitales sin fluido eléctrico” y la “pérdida de alimentos por falta de refrigeración”.

De acuerdo con la versión oficial cubana, el deterioro del sistema se produce bajo el bloqueo petrolero impuesto en enero y las sanciones secundarias contra empresas vinculadas al Ejecutivo de La Habana. Rodríguez sostuvo además que a la Administración de Donald Trump “no le ha sido suficiente el genocida cerco petrolero” y denunció que persigue y sanciona a compañías cubanas y extranjeras ligadas a un área que calificó de estratégica.

Washington reforzó en enero su presión sobre Cuba con medidas que frenaron los envíos desde Venezuela a la isla tras el arresto de Nicolás Maduro, y amenazó con aranceles a los países que le suministraran crudo. A ello se añadió la Orden Ejecutiva firmada por Trump el 1 de mayo, con la que amenaza con sanciones a cualquier persona o entidad que apoye financiera, material o tecnológicamente al Gobierno cubano o que opere en sectores clave como energía, defensa, finanzas y minería.

El episodio deja un escenario de alerta institucional y de desgaste visible: mientras La Habana insiste en responsabilizar a Washington, la población vuelve a quedar atrapada entre la presión externa y una crisis eléctrica que sigue sin ofrecer estabilidad. El resultado verificable, por ahora, es uno solo: más vulnerabilidad social y más exigencia de rendición de cuentas sobre cómo se administra una emergencia que ya impacta servicios esenciales.