Este jueves, la política migratoria de Estados Unidos quedó bajo un nuevo escrutinio con la demanda de un residente permanente deportado, que acusa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de negligencia médica y malos tratos durante siete meses de detención.
A la vez, organizaciones de derechos humanos denunciaron la muerte de un inmigrante mexicano con leucemia mientras permanecía bajo custodia del ICE, en un momento en que aumentan los cuestionamientos por las condiciones sanitarias en los centros de detención. La coincidencia de ambos episodios acrecienta la presión sobre el Gobierno de Trump y agranda el contraste entre el control migratorio y las denuncias sobre su costo humano.
En la misma jornada, la nueva reclamación judicial y la denuncia por otra muerte bajo custodia consolidaron un escenario de alerta institucional alrededor de la gestión migratoria. Los señalamientos vuelven a situar bajo la lupa a la agencia y dejan pendientes las explicaciones del Gobierno frente a las acusaciones de negligencia y malos tratos.
