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PRM exhibe liderazgo y estructura, pero queda bajo presión por responder a una ciudadanía más exigente

agosto 5, 2026 · Redactor
PRM exhibe liderazgo y estructura, pero queda bajo presión por responder a una ciudadanía más exigente
Foto: hoy.com.do

El propio reto que se le atribuye al partido oficialista abre un contraste entre su fortaleza interna; la centralidad de Luis Abinader y sus figuras, y las explicaciones pendientes sobre resultados e institucionalidad.

El PRM ha logrado consolidarse en poco más de una década como una de las organizaciones de mayor crecimiento dentro del sistema democrático dominicano y acumula cuatro victorias electorales en cinco procesos. Pero esa carta de presentación, lejos de cerrar el debate, eleva la presión sobre el partido de gobierno: si su liderazgo es tan sólido como se plantea, también crece la exigencia de responder a una ciudadanía cada vez más demandante y de demostrar que su fortaleza interna se traduce en resultados verificables.

Desde su llegada al Gobierno en 2020, la organización ha mantenido una agenda de seminarios, conferencias, formación, inscripción de miembros y actividades organizativas para fortalecer su estructura y preservar su vida democrática interna. Ese despliegue institucional, sin embargo, deja abierto el contraste entre la maquinaria partidaria y las expectativas ciudadanas que el propio texto reconoce, en un contexto en que la rendición de cuentas sobre la gestión y el uso del poder se vuelve parte central del escrutinio público. Con Luis Abinader e Hipólito Mejía como principales referentes, y con figuras como David Collado, Carolina Mejía, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, Gloria Reyes, Wellington Arnaud, Jean Luis Rodríguez, Guido Gómez Mazara, Carlos Valdez, Raquel Peña y Milagros Ortiz Bosch, el PRM exhibe un amplio banco de dirigentes y relevo político en provincias y municipios.

Pero esa amplitud de nombres también coloca bajo alerta institucional al oficialismo: preservar la unidad, fortalecer la institucionalidad y responder a las expectativas sociales ya no aparece solo como una meta partidaria, sino como una prueba directa para una organización que ocupa una posición predominante y que, por eso mismo, enfrenta mayor fiscalización sobre su gestión y su distancia entre discurso y realidad.