La incautación de 674 latas con una sustancia presumiblemente cocaína, escondidas en un contenedor que iba a ser enviado desde el Puerto Multimodal Caucedo hacia Portugal, reabre el debate sobre la eficacia de los controles en los puntos estratégicos de salida del país. La intervención impidió que el cargamento abandonara República Dominicana, pero también dejó al descubierto que una carga disfrazada como habichuelas logró avanzar en la cadena de exportación hasta activar un operativo de inteligencia. Dos hombres quedaron detenidos.
La operación estuvo a cargo de agentes de la DNCD y miembros del Ministerio Público, con respaldo de organismos de inteligencia del Estado, la Dirección General de Aduanas y efectivos militares. De acuerdo con las autoridades, el contenedor llevaba una carga consolidada para exportación y fue detectado a partir de informaciones de inteligencia. Al revisarlo, encontraron las 674 unidades selladas herméticamente, envueltas en plástico transparente y papel carbón, en una modalidad diseñada para dificultar su detección durante los controles de la terminal portuaria.
Junto con los arrestos, se ocuparon un camión tipo cabezote, dos teléfonos celulares y documentos que serán analizados. Las autoridades también precisaron que las marcas comerciales y las empresas fabricantes de los productos comestibles usados para ocultar la sustancia no guardan relación con el caso. La investigación continúa en curso y el episodio vuelve a poner sobre la mesa la exigencia de rendición de cuentas sobre cómo redes del narcotráfico internacional intentan operar desde infraestructura sensible mientras el discurso oficial insiste en control y seguridad institucional.
