PEKÍN. – Treinta y siete años después de la represión militar de 1989, las Madres de Tiananmen volvieron a colocar en el centro la principal deuda pendiente de las autoridades chinas: explicar cuántas personas murieron, resultaron heridas o desaparecieron durante la masacre y asumir responsabilidades ante las familias y la sociedad.
En un comunicado publicado por Human Rights in China (HRIC), el colectivo de familiares reclamó al Gobierno chino que «afronte honestamente» los hechos, «reconozca sus errores», «haga pública la verdad» y «rinda cuentas». El grupo subrayó que todavía no existe un balance claro de víctimas, pese a que la matanza ocurrió entre la noche del 3 y 4 de junio de 1989, cuando soldados y tanques del Ejército chino avanzaron hacia la plaza de Pekín y sus alrededores contra estudiantes y trabajadores que pedían el fin de la corrupción y una mayor apertura política.
La falta de una cifra oficial, que según la fuente oscila entre cientos y miles, se combina con otro señalamiento del colectivo: los relatos sobre lo ocurrido siguen siendo inaccesibles en China y no se puede hablar abiertamente del episodio ni rendir homenaje público a los fallecidos. Las Madres de Tiananmen también denunciaron años de «intensa vigilancia» incluso sobre conmemoraciones privadas, una situación que, según afirmaron, ha contribuido a que muchos jóvenes desconozcan lo sucedido en junio de 1989. Frente a ese cuadro, reiteraron sus demandas de divulgar la verdad completa, compensar de forma justa a las víctimas y sus familias y exigir responsabilidades legales.
