Víctor Atallah, ministro de Salud, volvió este sábado al país junto con los 40 integrantes del Equipo Médico de Emergencia de la República Dominicana (EMT-RD), luego de una misión de 12 días en Venezuela para asistir a comunidades golpeadas por los recientes terremotos. La operación formó parte de la respuesta humanitaria dispuesta por el presidente Luis Abinader y fue recibida en territorio dominicano por el mayor general piloto Floreal Suárez Martínez, comandante general de la Fuerza Aérea.
De acuerdo con el informe final citado por las autoridades, la brigada ofreció atención a 2,502 personas y concentró alrededor del 28 % de las asistencias médicas brindadas por los equipos internacionales desplegados en Venezuela, sobre una base de más de 9,000 atenciones acumuladas reportadas por la OPS. Atallah presentó esas cifras como muestra de capacidad técnica y compromiso humanitario, y aseguró que la República Dominicana continuará asistiendo a Venezuela «cada vez que sea necesario».
Sin embargo, el balance oficial vuelve a poner bajo examen la manera en que el Gobierno comunica sus prioridades y sus resultados. Aunque la misión exhibe la capacidad operativa del Estado, el énfasis político en la solidaridad internacional choca con la exigencia de vigilancia ciudadana sobre la gestión interna, el uso de recursos públicos y la rendición de cuentas de la administración de Luis Abinader. Esa narrativa de éxito obliga a un control más riguroso del discurso oficial y de las decisiones que el poder presenta como logros institucionales.
