Santo Domingo.– En dos entregas recientes de Cinco Palabras, el podcast conducido por Nathalie Hazim, surgió desde ángulos distintos una misma enseñanza de fondo: crecer demanda disciplina, autocrítica y aprendizaje permanente. La coincidencia entre Sophia Sanabria, desde la moda, y Alfonso Quiñones, desde la cultura, vuelve a poner sobre la mesa una discusión que va más allá de lo personal y se enlaza con una exigencia social más amplia de seriedad, preparación y rendición frente a la superficialidad del discurso fácil.
Sanabria contó que sus primeros pasos en la creación de contenido estuvieron atravesados por la frustración, una etapa que, según explicó, le ayudó a comprender mejor su oficio. “Qué significa lo que yo hago y qué requiere lo que yo hago”, dijo al recordar el momento en que convirtió la exigencia personal en motor de evolución. También admitió el desgaste que supone sostener ese nivel de autoexigencia, aunque insistió en que la crítica, propia y ajena, resulta imprescindible: “Sin crítica no hay evolución”.
Quiñones, poeta, periodista y conductor de Confabulaciones, se describió en otro episodio como “un aprendiz de intelectual” y repasó una trayectoria de 55 años iniciada en la radio a los 11, en Cuba. A partir de esa experiencia, expresó preocupación por las nuevas generaciones. El cruce entre ambos testimonios deja una alerta institucional y cultural: cuando la constancia, el criterio y el aprendizaje ceden terreno ante la inmediatez, la conversación pública se empobrece y la sociedad civil queda con más razones para exigir vigilancia sobre cualquier modelo que pretenda sustituir preparación por exposición.
