La inseguridad continúa definiendo la rutina en sectores de Cristo Rey, donde habitantes de la calle Juan Alejandro Ibarra, en el barrio Las Flores, hablan de un clima de temor por robos y venta de sustancias prohibidas en varios puntos del entorno. Pese a que, según los testimonios, la patrulla de la Policía Nacional circula por la zona, los hechos no cesan, lo que alimenta el contraste entre la presencia oficial y la falta de resultados que denuncian los vecinos.
Mildred y Dolores afirmaron que la dinámica delictiva ha transformado por completo la vida del sector. Relatan que a las 10:00 de la noche los comercios bajan sus puertas por miedo a los atracos y al movimiento de antisociales en los alrededores. Además, señalaron un callejón con tres salidas, una hacia la avenida Los Mártires y otra hacia la Núñez de Cáceres, como parte de un punto que, según dicen, facilita la entrada y salida de quienes operan en la zona.
Uno de los testimonios incluso habla de una suerte de toque de queda impuesto por la delincuencia: a las 5:00 de la mañana, un joven armado patrullaría el área para asaltar a trabajadores que salen temprano. Otra vecina contó que tuvo que sacar a su hijo de un callejón cercano porque la vida allí se había vuelto insostenible. Los relatos reflejan no solo el costo social de la inseguridad, sino también la presión creciente para que las autoridades rindan cuentas ante una comunidad que asegura seguir atrapada entre el miedo y la ausencia de soluciones efectivas.
