La Policía Nacional desmanteló una red criminal dedicada a la comercialización ilegal de armas de fuego de distintos calibres, introducidas al país desde Estados Unidos, durante 14 allanamientos simultáneos ejecutados el viernes 29 de mayo. Los operativos de la llamada operación «Clave» se llevaron a cabo en Capotillo, en el Distrito Nacional, y en Salcedo, provincia Hermanas Mirabal, y San Francisco de Macorís, provincia Duarte, donde fueron arrestadas 14 personas y ocupadas 20 armas de fuego.
De acuerdo con la Policía, las pesquisas comenzaron luego del apresamiento de Brayan Jesús Gil Pérez, a quien le ocuparon cinco armas de fuego dentro de un bulto mientras transitaba por la vía pública. A raíz de ese hecho, la Dirección de Área de Investigación de Crimen Organizado (Daico), junto con el Ministerio Público, realizó las detenciones de Juan Francisco Morel Díaz, Wilson Manuel Abreu Disla, Yeffry Muñoz, Hery Miguelangel Paulino Marmolejos, José Vidal Pérez Mercado, Carlos José María Henríquez Valdez, Edward Francisco Tejada Hernández, José Luis Vignieri Rodríguez, Brian Vignieri Dilone, Edwin Fausto Veloz Almánzar, Jonathan Orlando Carela Montilla, Julio César Jiménez Peralta, Pablo Sánchez Arnau y Joel Rafael González Martínez.
El vocero Diego Pesqueira señaló a Nelson Antonio González Brito como presunto cabecilla de la estructura y explicó que, según informes preliminares, empleaba su residencia en Salcedo como centro de acopio una vez las armas llegaban al país. Añadió además que es señalado como prófugo internacional y que las autoridades iniciaron gestiones a través de Interpol. Más allá del golpe anunciado, el caso expone la dimensión de una estructura que logró introducir armamento al territorio nacional y pone el foco en la necesidad de vigilancia y rendición de cuentas sobre los controles frente a este tipo de redes.
