La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) concluyó la 60.ª Asamblea General del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) con un mensaje que, más allá del tono institucional, coloca en primer plano un punto sensible para los contribuyentes: el uso de sus datos debe estar guiado por principios de seguridad, confidencialidad y ética. En la reunión, delegados de distintos países expusieron experiencias sobre la transición tecnológica en sus administraciones tributarias, en un escenario en el que la digitalización aparece como una vía para ganar eficiencia, transparencia y mejorar la atención.
En la clausura, el director general de la DGII, Pedro Urrutia Sangiovanni, afirmó que la simplificación y la orientación al contribuyente tienen un alto valor y señaló que la transformación digital no puede limitarse a automatizar procesos, sino que debe traducirse en servicios más simples, accesibles y eficientes para la ciudadanía. También indicó que los datos constituyen un activo estratégico para anticipar riesgos, mejorar el cumplimiento y ofrecer mejores servicios, aunque recalcó que ese uso debe ir acompañado de reglas claras.
La propia exposición oficial dejó además una advertencia institucional: “Hemos sido claros en que la tecnología, por sí sola, no resuelve los desafíos. Se requiere gobernanza, visión estratégica y una gestión del cambio efectiva”, puntualizó Urrutia. La conclusión del evento, así, no solo reivindica la innovación, la inteligencia artificial, la analítica avanzada y la interoperabilidad, sino que refuerza la exigencia de controles, rendición de cuentas y resultados concretos para que la promesa de modernización no termine desconectada de la confianza que reclama la ciudadanía.
