La decisión de suspender las importaciones de mango dominicano hacia Estados Unidos por fallas en el protocolo de monitoreo de la mosca de la fruta volvió a poner bajo la lupa un problema que, según el propio sector, venía de antes. Rafael Leger, presidente del Clúster Mango Dominicano, dijo que se trata de “un problema serio” y sostuvo que el país debe enfrentarlo de forma conjunta, en un escenario que otra vez concentra la atención en los controles y en la capacidad de reacción frente a riesgos ya conocidos.
Leger señaló que la amenaza de la mosca de la fruta fue detectada hace unos 20 años, cuando arrancó el desarrollo de la industria del mango en República Dominicana. Recordó que entonces el Clúster hizo un análisis FODA en el que esa plaga y la antracnosis aparecieron como los principales riesgos. También indicó que en ese momento el cultivo rondaba las 1,000 hectáreas y que hubo respaldo de expertos internacionales para manejar ambas amenazas.
La diferencia, explicó, es que la producción se ha expandido hasta acercarse a las 10,000 hectáreas, mientras el manejo se volvió mucho más complejo. “No es lo que teníamos aquella vez y se manejaban las cosas mucho mejor. Han entrado muchos productores nuevos y muchos técnicos que a veces no manejan las cosas como deben ser”, afirmó. Añadió que esa realidad ha pesado en las auditorías anuales del servicio de sanidad vegetal de Estados Unidos. Para exportar a ese mercado, cada mango dominicano debe pasar por tratamiento hidrotérmico y, antes, las fincas tienen que estar certificadas mediante un sistema de trampas para monitorear la presencia de la plaga.
