Estados Unidos volvió a comunicarse este jueves con las autoridades rusas por la muerte de una investigadora en Siberia que habría contraído peste neumónica, en un episodio que sigue bajo escrutinio internacional pese a la versión de control ofrecida por Moscú. Un alto funcionario del Departamento de Estado confirmó que los contactos continuaban «incluso esta misma mañana», sin ofrecer más detalles.
La presión por aclaraciones no se limita a Washington. Diferentes países han estado en contacto con Rusia desde el 2 de octubre, fecha en la que se cree que la investigadora falleció por esta enfermedad, mientras la Organización Mundial de la Salud, a través de Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha pedido transparencia. El foco sigue puesto en la región siberiana de Irkutsk, donde varios hospitales habrían sido puestos en cuarentena tras el supuesto brote de la semana pasada.
Aunque Rospotrebnadzor dio por concluidas todas las medidas profilácticas para prevenir una epidemia, la continuidad de los contactos internacionales y la exigencia de transparencia dejan abierto el contraste entre la tranquilidad oficial y las preguntas que aún rodean el caso. Donald Trump dijo el martes que llamaría a Vladímir Putin para tratar el asunto y, después, descartó que el brote fuera un arma biológica, al tiempo que afirmó que Rusia asegura tener la situación «totalmente bajo control».
