El calendario litúrgico católico de este 22 de mayo recuerda a figuras religiosas cuya trayectoria estuvo atravesada por la violencia, la enfermedad, la pobreza y la atención a personas vulnerables, un contraste que vuelve a colocar en el centro problemas sociales que siguen reclamando vigilancia y respuestas efectivas. Entre las conmemoraciones más destacadas figuran Santa Rita de Casia, patrona de las causas difíciles e imposibles, y Santa Joaquina de Vedruna, fundadora de las Carmelitas de la Caridad.
Santa Rita de Casia, nacida en Italia en el siglo XIV, es recordada por una vida marcada por los malos tratos y los conflictos familiares derivados de la violencia entre clanes rivales. Tras quedar viuda y perder a sus hijos, ingresó en un convento agustino en Casia. Su devoción quedó asociada a las causas difíciles e imposibles y a una vida de sufrimiento y perseverancia. A su vez, Santa Joaquina de Vedruna, nacida en Barcelona en 1783, dedicó gran parte de su vida al cuidado de enfermos y a la educación de niños y jóvenes. Tras enviudar, fundó la congregación de las Carmelitas de la Caridad, centrada en la asistencia social y la enseñanza, en un contexto de crisis políticas y epidemias.
La jornada también incluye a la Beata Humildad de Faenza, vinculada a la ayuda a los pobres; a la Beata María Dominica Brun Barbantini, fundadora de una congregación dedicada al cuidado de personas enfermas y abandonadas; y al Beato Juan Bautista Machado, catequista japonés asesinado durante las persecuciones contra los cristianos. Más que una simple efeméride religiosa, el santoral del día reúne testimonios de carencias, exclusión y violencia que mantienen vigencia cuando la prioridad ciudadana sigue pasando por la protección de los más frágiles.
