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El vapeo altera miles de genes en la boca y presenta un daño más variable que el cigarrillo, según un estudio

junio 4, 2026 · Redactor
El vapeo altera miles de genes en la boca y presenta un daño más variable que el cigarrillo, según un estudio
Foto: www.elcaribe.com.do

La magnitud del impacto depende del consumo; el dispositivo y el sabor, mientras otra investigación advierte sobre tácticas de la industria para atraer a jóvenes y frenar regulaciones

Un estudio realizado por científicos de Estados Unidos concluye que el vapeo no solo modifica miles de genes en las células de la boca, sino que lo hace de una forma más variable y compleja que el cigarrillo convencional. La investigación, encabezada por Jessica George, Ahmad Besaratinia y otros especialistas de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, apunta a que el impacto biológico de los cigarrillos electrónicos no depende únicamente de cuánto se consume, sino también del tipo de dispositivo y del sabor del líquido, lo que dificulta su evaluación regulatoria y clínica.

Ese hallazgo suma presión sobre la necesidad de fiscalización de productos que contienen nicotina, propilenglicol y aromatizantes, y que ya se relacionan con inflamación, cambios en el ADN y alteraciones en la expresión de genes asociados con enfermedades como el cáncer. Los investigadores recordaron que trabajos previos ya habían mostrado efectos sobre genes y vías moleculares en tejidos epiteliales como los de la boca, la nariz o los pulmones, aunque no se había analizado de manera sistemática cómo influían la cantidad consumida y el tipo de producto.

A ello se añade otra advertencia: un estudio de Christina Watts y colaboradores, publicado en Health Promotion International, documentó que la industria tabacalera y del vapeo apuntó de forma deliberada a los jóvenes mediante diseños llamativos, sabores, marketing en redes sociales y tácticas de lobby para frenar regulaciones. La combinación de un daño biológico más difícil de medir y de interferencias contra los controles refuerza la alerta sobre el costo social de una expansión que exige mayor vigilancia institucional.