La tensión en torno a Taiwán volvió a escalar menos de 24 horas después de que Taipéi denunciara el despliegue de más de 100 buques chinos. Este domingo, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán informó que detectó cuatro aeronaves militares y seis de esos buques operando en las inmediaciones de la isla, mientras tres aeronaves del Ejército Popular de Liberación cruzaron la línea media del estrecho e ingresaron a las zonas de identificación de defensa aérea suroeste y sureste. Las fuerzas armadas taiwanesas respondieron con cazas, buques y sistemas de misiles costeros.
El cruce de esa línea media, una frontera no oficial que durante décadas funcionó como zona de amortiguación tácita, vuelve a colocar la crisis bajo una señal de alerta institucional. Analistas citados en el texto la consideran uno de los indicadores más claros de escalada, en contraste con cualquier expectativa de contención tras el cerco naval denunciado el sábado.
En paralelo, el secretario de Marina en funciones de Estados Unidos, Hung Cao, informó ante el Comité de Apropiaciones del Senado la suspensión temporal de una venta de armamento a Taiwán por 14.000 millones de dólares, aprobada por el Congreso en enero. La justificación fue preservar municiones para la operación militar estadounidense «Epic Wrath», pero Taiwán aseguró que no había recibido ninguna notificación oficial. La decisión fue recibida con alarma en Taipéi, que la interpreta como una señal de debilitamiento del compromiso de Washington justo cuando la presión china alcanza su punto más alto desde la cumbre Trump-Xi.
