Los Knicks de New York y los Spurs de San Antonio abrirán este miércoles en el Frost Bank Center la final de la NBA, una serie al mejor de siete en la que el primer partido, pautado para las 8:30 de la noche, pondrá bajo examen inmediato dos apuestas distintas: la experiencia de New York y la juventud de San Antonio.
Los antecedentes recientes dejan poco margen para triunfalismos. Los Knicks ganaron dos de los tres enfrentamientos de la temporada, incluida la final de la NBA Cup, mientras que la única victoria de los Spurs llegó el 31 de diciembre del año pasado por apenas dos puntos (134-132). En ese contexto, San Antonio buscará su primer título desde 2014 apoyado en su núcleo joven, encabezado por Víctor Wembanyama, quien reconoció el recorrido de su rival: “Es un gran equipo de jugadores experimentados, que no están aquí por casualidad, sino gracias a un esfuerzo incansable a lo largo de los años… En mi opinión, están justo donde deben estar, y todos van a tener muchísimas ganas de ganar”.
Del lado de los Spurs, el dirigente Mitch Johnson sostuvo que la experiencia puede compensarse con ejecución en cancha. “A veces, la experiencia es algo muy adecuada para aferrarse, si se usa de la manera correcta… Creo que simplemente nos aferramos a diferentes cosas en diferentes momentos (como hábitos, disciplina, constancia), cuando no podemos cambiar lo que no podemos controlar”, dijo este martes. Con figuras jóvenes como Stephon Castle, Dylan Harper y Devin Vassell, San Antonio llega con talento, pero también con la exigencia de demostrar desde el inicio que la energía y el discurso competitivo alcanzan frente a un rival que ya mostró ventaja en los cruces previos.
