ExxonMobil y Chevron, las dos mayores petroleras de Estados Unidos, reportaron en el segundo trimestre de 2026 sus mayores ganancias en años, con beneficios conjuntos cercanos a 26,600 millones de dólares. El salto estuvo impulsado por el encarecimiento del crudo durante la guerra con Irán, en un escenario donde la escalada del conflicto volvió a traducirse en rentabilidad extraordinaria para las grandes compañías.
ExxonMobil ganó 14,525 millones de dólares entre abril y junio, más del doble que en igual periodo de 2025 y su mejor resultado trimestral en cuatro años. Chevron obtuvo 12,072 millones, casi cinco veces más que un año antes y su mayor ganancia trimestral en al menos seis años. El repunte se produjo después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán a finales de febrero y Teherán bloqueara el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en el mundo. En ese contexto, el barril de Brent llegó a superar los 120 dólares y este viernes ronda los 90. El contraste es que, pese a esos beneficios extraordinarios, las petroleras están optando por retener gran parte del dinero adicional en vez de reinvertirlo para aumentar de forma sustancial la producción, según un análisis de Wood Mackenzie citado por medios estadounidenses.
La industria, de hecho, prevé gastar este año menos en producción de petróleo y gas que en 2025, una señal que refuerza la necesidad de vigilancia sobre un mercado que capitaliza la crisis, pero no garantiza una respuesta proporcional en oferta ni alivio frente a la volatilidad energética.
