El Gobierno dominicano puso en marcha un paquete de medidas para hacer frente a la crisis internacional asociada al conflicto bélico de Estados Unidos e Israel con Irán, sostener la estabilidad macroeconómica y mantener el crecimiento. Sin embargo, el propio diseño del plan también deja ver los dilemas que recaen ahora sobre la población: inflación, posible desaceleración económica y riesgo de un mayor déficit fiscal.
Entre las acciones previstas está el congelamiento de los precios de los combustibles durante un periodo específico, siempre que el barril de petróleo WTI se mantenga entre US$90 y US$100. Al mismo tiempo, el documento plantea una compresión de los gastos no esenciales con una reorientación estimada entre RD$30,000 y RD$40,000 millones, una señal que pone bajo revisión qué partidas serían recortadas y de qué forma se protegerían las funciones críticas del Estado.
En materia de ingresos, el proyecto pretende recaudar entre RD$40,000 y RD$50,000 millones mediante un esquema que, según se expone, busca preservar la equidad y la estructura productiva básica. Con ello, el plan abre un frente de fiscalización sobre la capacidad real del Gobierno para equilibrar sostenibilidad fiscal y sensibilidad social, sin que el costo de la crisis termine recayendo sobre los ciudadanos.
