La violencia en Haití dejó al menos 1,642 muertos y 745 heridos en el primer trimestre de 2026, según un balance presentado por la Oficina Integrada de las Naciones Unidas para este país (BINUH), en un reporte que vuelve a colocar bajo escrutinio la efectividad y el costo humano de la respuesta frente a las pandillas. El informe señala que el 27 % de las víctimas fue causado por las bandas armadas, mientras que el 69 % se produjo durante operaciones de las fuerzas de seguridad contra esos grupos, con decenas de civiles muertos y heridos, entre ellos niños. El 4 % restante correspondió a grupos de autodefensa y miembros de la población.
El documento también reporta que al menos 69 personas murieron o resultaron heridas por drones con explosivos, entre ellas cinco niños. Aunque las operaciones de seguridad han limitado la expansión territorial de las bandas en el centro de la capital, la ONU advierte que en las zonas bajo control de esos grupos continúan los asesinatos selectivos, secuestros, extorsiones y destrucción de propiedades. A esto se suman más de 292 víctimas de violencia sexual, principalmente mujeres y niñas de entre 12 y 17 años, en un patrón que el organismo vincula al control ejercido por los grupos armados sobre la población.
El informe subraya además la persistencia de denuncias de ejecuciones o intentos de ejecuciones sumarias en las que están implicados miembros de la Policía Nacional de Haití. En los tres primeros meses del año, al menos un policía fue asesinado y otros nueve resultaron heridos, mientras que los ataques más violentos se registraron a finales de marzo y continuaron en abril, tanto en las afueras de Puerto Príncipe como en Artibonite. El balance de la ONU refuerza así la alerta institucional sobre una crisis que no solo persiste, sino que sigue dejando preguntas abiertas sobre resultados, controles y protección efectiva de la población civil.
