El rezago sostenido en Lengua Española que reflejan pruebas locales y la evaluación Pisa vuelve a encender una alerta que excede el ámbito escolar y se proyecta sobre la vida nacional. La lectura aparece así como una práctica imprescindible desde que empieza el día, necesaria para entender documentos, avisos, señalizaciones de calles y orientaciones médicas; por eso, su deterioro no se limita a un asunto educativo, sino que afecta a la ciudadanía en conjunto.
La pieza sostiene que mantenerse al margen del proceso lector reduce la capacidad de pensar, de expresarse y de comprender la realidad. A la vez, plantea que esa distancia frente a la lectura profundiza la ignorancia en los planos personal, institucional y social, una observación que refuerza la exigencia de seguir de cerca resultados concretos en un tema que lleva décadas bajo estudio, análisis y opinión en República Dominicana.
Ante ese escenario, el artículo insiste en que la ignorancia no se disimula, sino que se combate con la lectura, entendida como una vía para construir conocimiento, abrirse a ideas distintas y enfrentar problemas. La distancia entre esa necesidad básica y el rezago persistente que muestran las evaluaciones deja ver una oportunidad aún pendiente en un terreno decisivo para la vida pública y el desarrollo social.
