La muerte de Marqui Abraham García Gil, conocido como «Mikey», a manos de la Policía Nacional en La Vega volvió a poner este sábado bajo la lupa la manera en que las autoridades responden a hechos delictivos y las explicaciones que aún faltan en operativos de alto impacto. El joven había sido vinculado de forma preliminar al asalto de una banca deportiva en el área de Los Multis, ocurrido horas antes del incidente en que perdió la vida.
Según los datos recabados, García Gil era buscado mediante órdenes de arresto vinculadas con varios hechos delictivos, entre ellos atracos y despojo de armas de fuego a vigilantes y ciudadanos. Residentes de la zona indicaron que había estado envuelto en conflictos y que recientemente había salido de prisión tras una acusación de herir de bala a una persona en ese mismo sector. Ese panorama, lejos de cerrar el caso, vuelve a someter a escrutinio la capacidad de las autoridades para prevenir la reincidencia y contener la violencia antes de que llegue a un desenlace fatal.
Versiones preliminares señalan que agentes del DICRIM intentaron arrestarlo, mientras de manera extraoficial se informó que el presunto delincuente habría disparado contra los agentes, lo que supuestamente llevó a repeler la agresión. No obstante, esa versión no había sido confirmada de forma oficial al cierre de la información. El cuerpo fue trasladado al Hospital Regional Doctor Armida García, donde la presencia de familiares, amigos y curiosos obligó a reforzar la seguridad y acordonar la morgue, en medio de momentos de tensión y dolor que también reflejaron el costo social de una crisis de seguridad que sigue dejando interrogantes.
