Los equipos de emergencia seguían este jueves con serias dificultades las labores de búsqueda y rescate tras la riada que golpeó a Nepal y la región autónoma del Tíbet, en China, con un balance provisional de 392 muertos y alrededor de 1.400 desaparecidos. La magnitud de la tragedia mantiene en alerta a las autoridades por el riesgo de una nueva crecida repentina del río Bhote Koshi, mientras en la zona más afectada cientos de familiares aguardaban noticias entre ambulancias, vehículos militares y helicópteros.
En Nepal, la Policía reportó 389 cadáveres recuperados, muchos arrastrados durante decenas de kilómetros por la fuerza del agua. En la vertiente tibetana se confirmaron tres fallecidos y 558 personas sin contacto con familiares o autoridades. La Autoridad Nacional de Desastres de Nepal contabiliza además 910 personas desaparecidas o sin contacto, entre ellas 517 extranjeros, 127 nepalíes residentes en el extranjero que estaban de visita, 85 integrantes de cuerpos de seguridad y aduanas, además de residentes locales. Entre los desaparecidos figuran cuatro españoles, según el Gobierno de España, aunque las autoridades nepalíes contabilizan tres, además de ciudadanos de India, Estados Unidos, Ucrania, Australia y Reino Unido, entre una treintena de nacionalidades.
Unos 13.300 efectivos participan en las operaciones y 796 personas han sido rescatadas mediante helicópteros, pero el balance sigue marcado por un dato que agrava la incertidumbre: hasta ahora no existe constancia de coordinación entre Nepal y China para cotejar los registros de víctimas y desaparecidos.
