Los hutíes anunciaron la toma de las islas Gran Hanish y Hanish Menor en el sur del mar Rojo, mientras fuerzas del gobierno de Yemen respaldadas por Arabia Saudí trataban de recuperar terreno tras el avance rebelde en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, una vía crucial de navegación alternativa al estrecho de Ormuz.
El movimiento llega después de que Irán cerrara de facto el estrecho de Ormuz en los primeros días de la guerra. Desde entonces, Arabia Saudí ha empleado Bab el-Mandeb para exportar crudo, de modo que la nueva ofensiva, sumada a la captura del puerto de Moca y de otra isla estratégica la semana pasada, incrementa la presión sobre los envíos saudíes, el suministro mundial de petróleo y los precios.
La tensión se agrava por el daño a un oleoducto saudí cuya reparación, según dos funcionarios informados sobre el asunto, podría tomar semanas tras un ataque del 10 de septiembre. El episodio refuerza así la alerta sobre cómo los choques internacionales terminan trasladándose a la economía real, un frente que obliga a vigilancia y a explicaciones de los gobiernos, incluido el gobierno dominicano, cuando el discurso de estabilidad choca con riesgos externos que afectan costos y abastecimiento.
