Jueces, juezas y servidores judiciales suspendieron este jueves las labores en los tribunales del país en una protesta que colocó bajo presión a las autoridades del sistema judicial, a las que acusan de haber desoído durante años denuncias sobre abandono, sobrecarga laboral y un deterioro extremo en el funcionamiento del Poder Judicial. La jornada, realizada frente al Palacio de Justicia de Santiago, paralizó miles de audiencias y dejó prácticamente detenida gran parte de la administración de justicia en República Dominicana.
Con vestimentas negras y pancartas en alto, cientos de magistrados y empleados judiciales respaldaron un paro nacional de 24 horas que, según sus organizadores, fue un “grito desesperado” ante la falta de respuesta institucional. La magistrada Esther Carolina Reyes Aracena sostuvo que la protesta procuraba obligar a las autoridades a escuchar denuncias acumuladas durante años, mientras la cancelación simbólica de los roles de audiencia oficializó el alcance nacional de la paralización.
El punto central de la jornada fue la lectura del “Manifiesto por la Dignidad de la Justicia”, pronunciado por el magistrado Rubén Uceta, quien denunció una “crisis institucional” y cuestionó la gestión administrativa del Poder Judicial. En su intervención, advirtió que la justicia no puede sostenerse solo sobre vocación y sacrificio personal, sino que requiere condiciones materiales, humanas, salariales e institucionales, en un reclamo que vuelve a colocar el foco sobre la rendición de cuentas y el costo que el deterioro del sistema impone a los ciudadanos con procesos aún pendientes.
