Un comité de solidaridad rechazó la felicitación enviada por el presidente Luis Abinader a Abelardo de la Espriella, al considerar que se adelantó a un resultado que todavía dependía del escrutinio en Colombia y que eso desconoce la institucionalidad del país vecino.
La reacción sitúa el gesto del mandatario dominicano en un terreno de escrutinio político y diplomático: más allá de la cortesía entre dirigentes, se reclama prudencia y respeto al proceso electoral colombiano hasta que la autoridad competente concluya el conteo y emita un resultado definitivo.
El comité sostuvo que referirse a De la Espriella como “presidente electo” antes de cerrar la fase de escrutinio vulnera el derecho de Colombia a decidir sin injerencias externas. En ese sentido, pidió a Abinader ceñirse a la institucionalidad y evitar pronunciamientos que puedan interpretarse como una validación prematura.
La controversia ocurre en un contexto en el que los anuncios y gestos oficiales no solo tienen valor simbólico, sino también consecuencias políticas. Por eso, la exigencia pública no se limita a la forma del mensaje: también apunta a la responsabilidad de un jefe de Estado de actuar con respeto a los procedimientos, la transparencia y la soberanía de otros países.
Hasta el momento, la pieza no aporta una respuesta adicional del Gobierno dominicano ni de la presidencia colombiana. La discusión queda centrada en la pertinencia del mensaje y en el reclamo de que cualquier reconocimiento se haga cuando exista un resultado formalmente establecido.
