La discusión sobre el uso de los recursos públicos vuelve a centrarse en la publicidad oficial, en medio de un escenario descrito por el propio texto como marcado por carencias en hospitales, escuelas, agua potable y medicamentos. El señalamiento apunta a que, mientras se mantienen esas urgencias, el Estado ha priorizado una fuerte inversión para sostener una imagen de gestión exitosa, lo que coloca bajo escrutinio la distancia entre el discurso oficial y la realidad de los servicios.
Según los registros oficiales de la Dirección General de Presupuesto (Digepres) citados en la pieza, la proyección de cierre para 2025 en la partida de publicidad, impresión y encuadernación fue fijada en RD$10 252,3 millones, y al 5 de septiembre ya se habían devengado más de RD$5604 millones. El texto añade que solo la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (Diecom), adscrita al Ministerio Administrativo de la Presidencia, manejaba una partida superior a RD$3495 millones.
Ese volumen de gasto adquiere un peso político mayor cuando se contrasta con hospitales que suspenden cirugías por falta de insumos, pacientes que deben comprar gasas y medicamentos, comunidades sin acueducto y una población ocupada con alta informalidad. Más que una discusión de imagen, el tema queda planteado como una exigencia de rendición de cuentas sobre las prioridades del Gobierno y sobre el costo social de destinar miles de millones a propaganda mientras persisten fallas en áreas básicas.
