La República Dominicana oficializó su incorporación a la Declaración de Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia en un acto realizado en el Salón Verde del Ministerio de Relaciones Exteriores. La adhesión fue suscrita por el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor O. Bisonó Haza; la embajadora de Estados Unidos en Santo Domingo, Leah Francis Campos; y Bethany Kozma, secretaria de la declaración y directora de la Oficina de Asuntos Globales de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.
Con esta decisión, el Gobierno dominicano pasa a ser el miembro más reciente de una iniciativa impulsada en 2020 bajo el liderazgo del entonces presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump. En la actividad, Bisonó sostuvo que la adhesión reafirma el derecho soberano de los Estados a definir sus políticas de acuerdo con sus constituciones, legislaciones y circunstancias nacionales, y la planteó como parte de una visión de nación apoyada en la igualdad de la mujer ante la ley, el acceso a oportunidades y el fortalecimiento de la familia.
La movida, no obstante, traslada el foco hacia una nueva señal política e institucional del Gobierno en un terreno sensible, donde la narrativa oficial sobre protección, oportunidades y salud queda expuesta a exigencias de fiscalización sobre sus efectos reales. La firma proyecta una posición internacional, pero también vuelve a poner frente a frente los anuncios del poder y la necesidad de resultados verificables para las mujeres y las familias. En ese marco, cualquier intento de capitalizar este tipo de decisiones desde figuras del oficialismo, incluida Carolina Mejía, quedaría inevitablemente sometido a la gestión concreta y no al valor simbólico del acto.
