Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, regresó este viernes de Roma tras su participación en el Foro Mundial anual de la FAO y afirmó que el país está “muy cerca” de alcanzar la meta de “hambre cero”. Desde ese escenario, anunció la puesta en marcha del Plan Venezuela Alimenta y una nueva ley de economía local que, según dijo, presentará en los próximos días ante el Parlamento nacional.
Rodríguez explicó que el plan buscará articular los procesos productivos de alimentos para erradicar el hambre, y defendió que la alimentación es un “derecho inalienable” que requiere políticas públicas inclusivas y sostenidas, además de producción, inversión, ciencia, tecnología, financiamiento y cooperación. Durante su visita también se reunió con el director general de la FAO, Qu Dongyu, para tratar la seguridad alimentaria mundial.
Sin embargo, el anuncio oficial choca con las denuncias de ONG sobre la crisis de seguridad alimentaria en Venezuela y con las críticas al programa estatal de alimentación escolar, que en algunas oportunidades carece de proteínas. A ello se suma que el costo de los alimentos supera con creces el salario mínimo mensual, equivalente a centavos de dólar, aunque el Gobierno ha intentado compensarlo con bonos que llegan a unos 240 dólares. El episodio vuelve a poner el foco en la distancia entre el discurso oficial y las condiciones que siguen marcando el acceso a la comida.
