El Gobierno dominicano reaccionó este lunes al terremoto de magnitud 7.4 que golpeó gran parte de Colombia con mensajes de solidaridad difundidos por la Cancillería y, minutos después, por el presidente Luis Abinader, en una secuencia que volvió a colocar la respuesta oficial en el terreno de la comunicación pública mientras se sigue a la espera de precisiones sobre la asistencia ofrecida. La Cancillería lamentó “las víctimas y los daños ocasionados” y afirmó que sigue de cerca la evolución de la situación.
Más tarde, Abinader expresó en redes sociales la solidaridad de República Dominicana con Colombia y aseguró que el país está dispuesto a brindar la ayuda que sea necesaria. El pronunciamiento se produjo después de que el Gobierno colombiano declarara la situación de “desastre nacional” tras contabilizar al menos 111 personas fallecidas, cifra que se prevé aumente, además de derrumbes de edificios y daños en aeropuertos y otras infraestructuras. El sismo se sintió en Bogotá, Cali, Popayán, Manizales, Armenia, Pereira, Medellín y otras ciudades del centro y el oeste colombiano, así como en Panamá, Ecuador y Venezuela. La zona cafetera del centro de Colombia figura entre las más afectadas.
En ese contexto, la reacción dominicana dejó fijado el gesto político y diplomático, pero también abre espacio a la fiscalización sobre el alcance real de la asistencia anunciada y la necesidad de que el Gobierno explique cómo traducirá ese respaldo más allá de la exposición en redes.
